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2021: hacia una recuperación económica particular

Por: Financiero 30 Ago 2021
2021: hacia una recuperación económica particular

El último trimestre del año 2021 trae proyecciones optimistas para las economías latinoamericanas. Tras la disrupción que representó la pandemia, en el que casi todos los sectores económicos vieron mermadas sus actividades, el 2021 ha traído re-apertura y levantamiento de restricciones de movilidad. El comercio exterior intrarregional, y sobre todo con países desarrollados, también ha beneficiado que los países latinos empiecen a percibir nuevamente saldos positivos.


Las proyecciones económicas para la región de LatAm y el Caribe son positivas, aunque existen matices y retos por sortear

Rehtse Terán

El último trimestre del año 2021 trae proyecciones optimistas para las economías latinoamericanas. Tras la disrupción que representó la pandemia, en el que casi todos los sectores económicos vieron mermadas sus actividades, el 2021 ha traído re-apertura y levantamiento de restricciones de movilidad. El comercio exterior intrarregional, y sobre todo con países desarrollados, también ha beneficiado que los países latinos empiecen a percibir nuevamente saldos positivos.

En general, organismos económicos multinacionales auguran un 2021 positivo para la mayor parte de la región. Para 2022, sin embargo, predicen una cierta ralentización en las cifras de crecimiento, a medida en que el mundo se estabilice de la emergencia pandémica. Con respecto a este último punto, el éxito o fracaso de las campañas de vacunación tendrán similar resultado en las economías de cada país.

Ponerse al día en la vacunación parece un reto importante para los países económicamente más pequeños de la región. Sin embargo, es una tarea que también comparten potencias como Brasil, país que sufrió importantes consecuencias debido a los rebrotes de la COVID-19.

Y dado que el mundo parece querer entrar en tropel a una normalidad en la que se deje a la pandemia atrás, los países de nuestra región se ven apurados a avanzar e integrarse de lleno a la economía mundial de forma sólida, diversificada, y sin depender tanto del doble filo representado por la extracción y comercialización de sus recursos en bruto.

“Una recuperación fuera de lo común”
Así califica la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos el proceso que se observará en lo que resto del año. Lo fuera de lo común, para dicho organismo, tiene que ver con la desigualdad en la recuperación, las diferencias entre países, y la influencia que tiene la vacunación y la salud pública en el rebote económico.

La OCDE deja en claro que algunos países, como Corea y Estados Unidos, ya están retomando indicadores económicos y condiciones de vida similares a los que existían antes de la pandemia. Europa, por su parte, tardaría unos tres años en recuperarse, mientras que economías emergentes como las de México y Sudáfrica, se tomarían alrededor de tres a cinco años.

Es evidente que los países que han logrado ejecutar planes de vacunación masiva de forma exitosa han registrado una recuperación económica más rápida, incluso en industrias como el turismo, la cual fue una de las más impactadas debido a las restricciones de movilidad. Pero el rezago de los países pobres y emergentes aún representa un obstáculo alto para que puedan transitar una senda sólida de recuperación.

El apoyo gubernamental y las medidas de estímulo han servido como soporte y combustible a las economías mundiales. Los consumidores de todo el mundo han gastado menos en servicios y más en bienes, lo cual ha hecho repuntar el comercio de mercancías y benefició a países productores o que forman parte de las cadenas de suministro.

¿Cómo estará LatAm durante el resto del 2021?
El Banco Mundial emitió sus perspectivas económicas mundiales en junio de 2021, augurando un crecimiento del PIB regional de 5,2%. Esto se basa en la presunción de que los planes de vacunación continuarán con moderado éxito, se levantarán restricciones a la circulación en la mayor parte de países de la región, y los productos básicos seguirán con sus precios al alza.

La recuperación en la economía estadounidense podría apalancar el crecimiento de la región latinoamericana y caribeña, ya que su mayor demanda estimularía la manufactura, la exportación de bienes y la prestación de servicios.

Lo que ha puesto escollos a la recuperación latinoamericana y caribeña ha sido el recrudecimiento de la pandemia de la COVID-19 en la región. Durante el inicio de 2021, el ritmo de contagios se ralentizó, pero los rebrotes abruptos han hecho avanzar la pandemia de forma exponencial, especialmente en Brasil. En otros países como Argentina, Barbados, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú o Uruguay, se han implantado medidas de restricción de circulación.

El análisis del Banco Mundial también arroja que varias monedas de la región se han depreciado, incrementándose la inflación. Tras año y medio de pandemia, el gasto y los períodos de gracia relacionados con la COVID-19 están disminuyendo, y el empleo no ha retornado a niveles de 2019; por consiguiente, aún se percibe un clima de incertidumbre e inseguridad alimentaria en varios países.

Todos estos efectos adversos propiciarán que el crecimiento de la región disminuya alrededor de 2,9% en 2022, y el PIB per cápita será un 1,5% más bajo comparado con el de 2019, estima el BM. Además, el Banco también hace constar que la deuda pública bruta en la economía media, escaló al 64 % el último año, y la deuda externa registra niveles más altos.

La visión del FMI
El Fondo Monetario Internacional también emitió sus proyecciones para la región de LatAm y del Caribe. El organismo calcula que, tras una contracción del 7% del PIB durante 2020, en 2021 éste crecería 5,85% y 3,2% en 2022. Dichas proyecciones fueron emitidas en julio pasado, y reseñadas por Deutsche Welle.

“La mejora del pronóstico para América Latina y el Caribe se debe principalmente a revisiones al alza en Brasil y México, lo que refleja resultados mejores de lo esperado en el primer trimestre, efectos de contagio favorables a México por la mejora de las perspectivas para Estados Unidos, y un auge de los términos de intercambio en Brasil”, indicó el FMI en su reporte.

El organismo ha mejorado sus pronósticos para dos de las economías más grandes de la región, México y Brasil. En este último país, su reimpulso se debe al fortalecimiento de sus principales socios comerciales, Estados Unidos y China, mientras que México ve un repunte en la demanda interna de servicios. Todos estos factores mejoran los pronósticos previos de recuperación.

Por su parte, Argentina se beneficia de una campaña de vacunación más rápida de la esperada, lo cual impulsará un crecimiento del PIB del 6,4% para el 2021. De esta forma, este país suramericano seguiría los pasos de los países desarrollados, quienes han acelerado su recuperación gracias a que cuentan con gran parte de su población vacunada contra la COVID-19.

Ya en abril, el FMI predecía un crecimiento más rápido de lo esperado en la región, con la excepción de Venezuela, único país con cifras negativas. Los países caribeños, por su parte, han sido significativamente afectados debido al impacto de la pandemia en el turismo. El crecimiento en la región del Caribe se estima que llegue a un 2,4%.

Migrar del extractivismo
La pandemia puso en relieve los factores humanos que intervienen en la economía. Una perspectiva que valore el bienestar de las personas, que son quienes trabajan, tributan y consumen, por encima de las cifras o el dinero, es necesaria para abandonar antiguos modelos económicos que han lastrado a las economías de LatAm.

La región aún se caracteriza por depender ampliamente del extractivismo. Según la CEPAL, del total de exportaciones de 2019, los productos primarios (sean de la minería, agricultura, pesca, o recursos forestales) representaron un 82,6% en Argentina, 66,6% en Brasil, 85,9% en Chile, 77,9% en Colombia y 88,6% en Perú. A pesar de los ingentes recursos que hay en la región, aún persisten amplias brechas sociales y de ingresos.

“La alta dependencia de la explotación y comercialización de recursos primarios y la desigualdad son dos tendencias históricas en América Latina”, dijo a la agencia Deutsche Welle Hans-Jürgen Burchardt, director del Centro de Estudios Latinoamericanos, CALAS. Sus palabras resumen el hecho de que, en economías extractivas, la mano de obra no suele valorarse, ni tampoco se propicia a la profesionalización.

En LatAm, “más del 50% de las personas económicamente activas trabaja en el mercado informal, con muy malas condiciones, trabajo precario, protección social muy baja o ninguna. Si económicamente el país no necesita esa mano de obra, tampoco tiene la necesidad o voluntad de mejorar sus condiciones”, observa Burchardt. Y en tiempos que corren, precisamente esa gran cantidad de personas son las que, en primera y última instancia, sostienen a las economías de sus países.

El rebote económico sólo podrá convertirse en recuperación plena si se aprende esa lección: cuidar el elemento humano, principio y fin de la economía. A corto plazo, mediante el avance en materia de vacunación como medio para controlar la pandemia, salvaguardar la vida de las personas y permitirles circular y trabajar. A mediano y largo plazo, potenciar la educación e invertir en medios de producción más eficientes, lo cual contribuirá a diversificar la economía y no depender del extractivismo de recursos básicos.

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