Ver ediciones digitales
Compartir

De freelancers a emprendedores

Por: Financiero 12 Jul 2021
De freelancers a emprendedores

Si amas lo que haces, y deseas vivir de eso, lo más conveniente (y casi inevitable) es convertirte en un freelancer, para no depender de trabajos tradicionales que te impidan realizar tu visión. Si lo vemos más de cerca, los freelancers son la mínima expresión del emprendimiento: el trabajador, la marca y la empresa son la misma persona.


¿Qué conecta a unos con otros? y ¿cómo emprender luego de trabajar de forma independiente?

Rehtse Terán

Si amas lo que haces, y deseas vivir de eso, lo más conveniente (y casi inevitable) es convertirte en un freelancer, para no depender de trabajos tradicionales que te impidan realizar tu visión. Si lo vemos más de cerca, los freelancers son la mínima expresión del emprendimiento: el trabajador, la marca y la empresa son la misma persona.

Sin embargo, existen marcadas diferencias entre un freelancer y un emprendedor, empezando por sus objetivos. El del freelancer es tener un trabajo fijo sin tener un jefe, en un área laboral que domine lo suficiente hasta aumentar sus ingresos trabajando cada vez menos.

El objetivo del emprendedor, en cambio, es crear un proyecto a largo plazo que sea estable, firme y sustentable, y que genere ingresos aún cuando no esté trabajando.

Cuando alguien inicia su carrera, sea como freelance o emprendedor, va a realizar gran parte del trabajo por sí mismo; la diferencia, entonces, es la mentalidad, como lo explica Seth Godin, autor y gurú del emprendimiento, citado por Entrepreneur: “la clave de ser un emprendedor es saber decir: ¿Cómo hago para que la gente que contrate sea mejor que yo en el trabajo para que mi única obligación sea ‘romper el sistema’?”.

El rol del emprendedor, entonces, es el de pasar de hacer el trabajo por sí mismo, a crear un modelo que funcione por sí solo, para escalar y llegar mucho más lejos de lo que una sola persona podría alcanzar.

Primeros pasos hacia el emprendimiento
Un emprendedor usa dinero, preferiblemente de otra persona o entidad, para construir un negocio más grande que él mismo, y que no dependa de su esfuerzo directo para generar ingresos. Esto les permite enfocarse en el crecimiento y en idear maneras de escalar los sistemas de negocio que construyen.

Una vez se hayan realizado los trámites legales de registro para crear una empresa, ésta necesita tener objetivos. ¿La empresa se dedicará a las ventas en línea?, ¿ofrecerá asesorías a otras empresas?, ¿o proveerá información para un sector en específico? La web The Enterpriser publicó un artículo enumerando una serie de pasos a tener en cuenta.

Luego de establecer objetivos, lo que sigue es delegar en otros lo que el emprendedor no sabe hacer por sí mismo. Contar con expertos en otras disciplinas enriquece el proyecto empresarial. Tareas como la creación de sitios web, la contabilidad o el diseño gráfico pueden y deben ser delegados a otros (y cómo no, a freelancers) para que el negocio crezca.

Armar paquetes de servicios es otro paso, ya que un solo producto suele implicar varios procesos y disciplinas. Es recomendable implementar sistemas como botones de compra en sitios web, de manera que los clientes paguen por adelantado, y la empresa pueda enfocarse en clientes que sí pagan y en no perder tiempo cobrando por trabajos.

Ofrecer capacitación, en forma de cursos en línea o ebooks es una alternativa que puede ser rentable y que cada vez es más común. Dar un curso en el área de especialidad de la empresa puede ser un proyector de ventas, pues además de ganar dinero por el pago de los cursos, de forma pasiva, se pueden ofrecer servicios de manera personalizada.
En términos generales, lo clave es diversificar el negocio para no depender de un solo cliente, y no cobrar por horas de trabajo. La idea es que la mayor parte de los ingresos lleguen automáticamente sin que trabajes de forma directa. Llegado a ese punto, un freelancer ya podría considerarse emprendedor, o líder de una empresa.

“No hagas negocios bajo tu nombre”
La youtuber Sorelle Amore publicó recientemente un vídeo en el que expone la conveniencia de llevar una vida laboral bajo una estructura corporativa. Entre las ventajas que esto trae están reducir la carga impositiva (aunque puede variar de país a país), aumentar los ingresos como trabajador independiente, y poder establecerse en una legislación diferente con condiciones más ventajosas (offshoring).

En el momento en el que una persona se hace freelancer o contratista independiente, prosigue, es necesario distinguir entre una ‘persona’ y una ‘entidad’. Al laborar de forma independiente, todo el proceso de enviar propuestas y realizar transacciones se hacen en nombre propio. “La manera en la que luego progresas es querer tener una empresa, y luego recibir una paga de tu propia compañía”, apunta Amore.

“Una compañía grande como Apple o Google tiene empleados, pero los empleados no son la compañía. Si la compañía pierde dinero, se endeuda, o alguien trata de demandarlas, no son los empleados los que resultarán afectados por eso. Es la compañía. Ni siquiera sus dueños se verán afectados por cualquier turbulencia que tenga la empresa”.

Incluso si la compañía va a la bancarrota, y los dueños pierden activos, ellos mismos no irán a la quiebra, explica Amore. Esto puede ser beneficioso, incluso si una empresa es pequeña o unipersonal.

La principal desventaja de hacer negocios a nombre propio es la ‘responsabilidad’. La youtuber pone el ejemplo de un freelancer, que firma un contrato con una empresa, recibe pagos por adelantado, y por motivos de salud no puede realizar el trabajo; en ese escenario, la empresa está en posición de demandar por incumplimiento.

En esa situación, la persona podría verse enfrentada a embargos de sus bienes personales, en orden de que a la empresa se le devuelva su dinero y se le compense. Por tanto, una manera de protegerse de la bancarrota personal es hacer negocios bajo la figura de una empresa, la cual puede irse a quiebra o ver sus activos embargados sin arriesgar los de la persona.

Sorelle Amore concluye que a pesar que toma tiempo y esfuerzos realizar los procesos correspondientes, las ventajas de conformar una empresa hacen inclinar la balanza. Aunque se trabaje con una marca personal, de alguna forma será una entidad la propietaria de la marca, al mismo tiempo de ser responsable de sus impuestos, bienes y deudas.

Y si algo sale mal en los negocios, o la persona llega a enfrentar demandas, no será ella la que deba entregar bienes para ser embargados, puesto que no tendrá nada en su nombre, ni su historial quedará marcado por la bancarrota o por procesos legales.

Mayor responsabilidad, pero mayores ingresos
Por otro lado, el blog Finerio enumera otras ventajas al respecto. Con más clientes y contando con más personal, la empresa operará cuando el emprendedor no esté trabajando. Esta operación continua permitirá disponer de más tiempo para vacaciones o ante emergencias, pues la empresa continuará generando ingresos. En cambio, siendo freelancer, una hora no trabajada es una hora no productiva.

La reputación que conlleva haber conformado una empresa hace que los clientes te tomen más en serio, y a su vez, atraigan más clientes, proyectos más grandes, e incluso abrir la posibilidad a iniciar operaciones en otros países.

Si bien una empresa conlleva mayor responsabilidad, tanto por los procesos burocráticos como por los gastos y por administrar un personal, los resultados del trabajo se multiplican, lo que se traduce en mayores beneficios económicos para el empleador, y en la posibilidad de mejorar cada vez más las condiciones de trabajo de los empleados.

Startups y freelancers, la simbiosis perfecta
Los valores primordiales de freelancers y emprendedores startup son muy parecidos: flexibilidad, independencia, autopromoción, economización de recursos, entre otros. Por tanto, los profesionales freelance pueden conectar con emprendedores y ayudarles a progresar en sus proyectos.

Semanas atrás hablábamos sobre las condiciones para que una empresa escale y contrate nuevo personal, expandiendo sus horizontes. En sintonía con esas ideas, es más conveniente delegar tareas vitales pero repetitivas en talento freelancer, para que los emprendedores no pierdan de vista el enfoque importante y la visión general; las tareas menores, que pueden ocupar tiempo y distraer, pueden ser tercerizadas.

En el caso de las startups, éstas destacan por nacer con el sueño de resolver problemas a través de soluciones disruptivas, aún sin saber a ciencia cierta si dichas soluciones tendrán éxito comercial, o si podrán sostener en el tiempo su modelo de negocio.

Teniendo esto en cuenta, y considerando los rasgos compartidos, los freelancers suelen simpatizar con este tipo de propuestas empresariales, aún si el proyecto parezca incierto de prosperar en el tiempo.

En esos casos, la oportunidad de realizar actividades novedosas bajo un modelo laboral flexible resulta muy atractiva para cualquier carrera profesional independiente. Trabajar para un emprendimiento o startup, además es el entrenamiento perfecto para un freelancer que desee conformar su empresa o lanzar sus soluciones al mundo.

LEE MÁS CONTENIDO
¿QUÉ TEMA TE INTERESA?