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Mutar en tiempos de crisis

Por: Financiero 19 Jul 2021
Mutar en tiempos de crisis

Miles de modelos de negocio han tenido que cambiar. La pandemia ha obligado a las empresas a reinventarse, a variar la manera de contratar personal, y ser testigos del auge del teletrabajo o el trabajo a distancia, a través del cual se mantiene al personal laborando de manera remota.


Una empresa puede reinventarse e impactar en nuevos mercados, a través de oportunidades de reposicionamiento

Enfoque jurídico

Darío González Martínez
Abogado corporativo
@dariolawyer

Miles de modelos de negocio han tenido que cambiar. La pandemia ha obligado a las empresas a reinventarse, a variar la manera de contratar personal, y ser testigos del auge del teletrabajo o el trabajo a distancia, a través del cual se mantiene al personal laborando de manera remota.

Algunas de estas modalidades de trabajo disminuyen los costos operativos de arriendo de oficina, servicios de electricidad, agua, internet, etc., lo que permite un ahorro considerable y que los empresarios puedan enfocarse en la reinversión, compra de software para el mejoramiento del rendimiento del trabajo, asesorías, cursos virtuales, entre otras herramientas.

Cada empresa ha tenido que adaptar sus servicios y/o productos a la nueva era. Por ejemplo, las que vendían seguros ahora venden insumos médicos, además muchos profesionales que antes ejercían como empleados se convirtieron en emprendedores; y así todos hemos sido testigos de los cambios que han tenido que aplicar tanto las empresas como los profesionales, producto de la falta de oportunidades de trabajo o de mercado.

Ciclos de vida de una empresa
En ese sentido, las empresas pasan por ciclos de vida que dependen en gran medida del país donde se encuentren, pero, sobre todo, del sector en donde se desenvuelven. Cada una es un caso en particular y el tiempo que dure cada ciclo varía; sin embargo, podemos dividir estos ciclos en seis: nacimiento, crecimiento, madurez, declive, liquidación o renacimiento.

La etapa de nacimiento es cuando la empresa queda constituida legalmente en el registro público y se instala en el local donde operará, aunque existen casos en los que no exista oficina, sino que funciona por medio de teletrabajo.

En la fase de crecimiento, por ejemplo, la empresa debe empezar a obtener una estabilidad por sí misma, sin depender de financiamiento, así mismo aumentar la cartera de clientes y número de empleados por la carga de trabajo.

En cambio, en el ciclo de madurez -una de las más deseadas por los empresarios- se puede decir que la empresa ha alcanzado el éxito y que tiene tanto credibilidad y capacidades demostradas en su nicho, ha logrado también un máximo de tamaño en el mercado y empieza a competir.

En esta etapa, se recomienda mantener a la empresa por el rumbo que ha emprendido, ya que ha logrado un buen nivel gracias a su esfuerzo y trabajo, se trata de mantenerse sólidamente en el mercado, de lo contrario entraría en la etapa de declinación, lo cual es señal que algo no anda muy bien, ya que se empieza a perder participación en el mercado y se debilita su economía.

De no implementarse estrategias de posicionamiento que lleven a un renacer, la empresa llegará a la última fase del ciclo de vida, llamada liquidación, y ello ocurre cuando se agotan todos los recursos para poder mantenerse operando y tiene que cerrar.

No obstante, hay opciones. La empresa puede renacer.

Alternativas para hacer mutar a tu empresa
Digamos que antes de llegar a la fase de liquidación, la empresa se reinventa y logra impactar en nuevos mercados, a través de oportunidades de reposicionamiento. Entonces, en este contexto, hablamos de un renacimiento de la compañía, a través del cual, ha sido capaz de volver a sus mejores días.

Otra vía de escape, sería optar por una fusión o adquirir otra empresa. Estos escenarios son comunes en estos tiempos, ya que como hemos recalcado, la situación actual nos obliga a cambiar para poder progresar.

En el caso de la fusión, las empresas buscan una unión para penetrar como una sola en el mercado, con una nueva estrategia que convenza a los clientes de su producto y lograr posicionar nuevamente el emprendimiento.

En estricto derecho, la fusión supone un acto social y corporativo, el cual se aplica cuando se unen dos o más empresas o cuando se crea una nueva empresa que absorbe a las otras. Esta figura está regulada en la ley de sociedades panameña de 1927 en su artículo 71, que señala: “con sujeción a lo dispuesto en el pacto social, dos o más sociedades constituidas de acuerdo con esta ley podrán consolidarse para constituir una sola sociedad”.

Por otro lado, en las adquisiciones, los inversionistas (personas naturales o jurídicas), tienen el objetivo de obtener una participación significativa en el capital de una sociedad cotizada o no cotizada.

Se trata de una operación en la que adquieren el total o en parte de una empresa, y se deben tomar en cuenta muchos aspectos clave a fin de determinar la viabilidad de la compra tales como: due diligence, valoración en el mercado, tiempo de operaciones, deudas, clientes, entre otros aspectos que deben guiar al comprador a tomar una decisión estratégica y que represente una inversión rentable.

En todos estos casos se trata de cambiar el rumbo de negocios en búsqueda de nuevos horizontes para la empresa, los días que vivimos son inéditos, tanto para nosotros como personas naturales como para las personas jurídicas (empresas (empresas), es por ello, que hemos de implementar estrategias continuas de reinversión para adaptarnos adecuadamente a la demanda y necesidades del mercado; así como hemos visto el cierre de muchas empresas, hemos presenciado el nacimiento y reinversión de otras, lo cual demuestra el intelecto financiero y la capacidad de sus dueños para enfrentar la crisis.